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Los primeros años del Parque

Un domingo de diciembre de 1858, alrededor de 300 personas patinaron sobre el lago situado a la altura de la calle 73 Oeste.

Skating in Central Park - Johann Culverhouse  (1865)

Skating in Central Park – Johann Culverhouse (1865)

Esa jornada no hubo discursos ni se cortó ninguna cinta, pero estos patinadores fueron los primeros neoyorquinos en disfrutar de Central Park. Diez mil personas acudieron el domingo siguiente y el doble durante el día de Navidad. Mientras tanto, entre semana, más de dos mil obreros continuaban con la construcción del parque.

Mes a mes, los periódicos publicaban nuevos registros de visitantes. Quince mil un domingo a finales de julio, veinte mil a finales de agosto, cuarenta mil disfrutando del otoño a mediados de octubre, cincuenta mil en la Navidad de 1859… Durante 1860, 2,5 millones de personas visitaron Central Park.

Moonlight Skating, Central Park, the Terrace and Lake  - John O'Brien Inman  (1878)

Moonlight Skating, Central Park, the Terrace and Lake – John O’Brien Inman (1878)

Durante sus primeros años, el grupo de visitantes más numeroso llegaba a Central Park en carruajes de caballos: banqueros, comerciantes, terratenientes, industriales y políticos. Las familias de clase trabajadora no podían asistir a los conciertos del sábado por la tarde  a causa de su semana laboral de seis días y la distancia desde sus hogares hasta el parque. Sin embargo, era el domingo cuando el parque atraía a la cuarta parte de sus visitantes.

Cómo “utilizar” el Parque

Frederick Law Olmsted pensaba que había que educar a la gente en la manera en que debían utilizar el parque, entre 1859 y 1860 elaboró una serie de normas para su uso.  Para ayudar al cumplimiento de dichas normas organizó un cuerpo de “guardaparques” formado por veinticuatro agentes del Departamento de Policía de Nueva York. En 1859, durante el primer año completo de funcionamiento del parque se produjeron 228 arrestos.

“El principal deber de los guardianes de Central Park es la instrucción oportuna para evitar las prácticas desordenadas e indecorosa en el Parque, y por lo tanto en la medida de lo posible, evitar las ocasiones de arrestos” (Frederick Law Olmsted)

Entre esas normas destacaba la obligación de utilizar las rutas especificadas para no pisar el césped, no bloquear los caminos con los carruajes, o la prohibición de dañar árboles, arbustos y plantas. Más de un centenar de señales, repartidas por todo el parque, dirigían a los visitantes.

Un año después de la apertura del parque se prohíbe nadar o pescar en los estanques, encender fuegos artificiales y tocar instrumentos musicales.

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Prohibido jugar en el parque

En la década de 1850, Nueva York y otras grandes ciudades norteamericanas experimentaron un auge deportivo sin precedentes: cricket, patinaje sobre hielo, gimnasia, carreras a pie, carreras de caballos, y especialmente béisbol. Los clubes de beisbol  vieron el nuevo parque como la respuesta a sus sueños. La junta rectora de Central Park creía que la práctica de deportes podría resultar dañina para el parque y rechazaron las solicitudes de los clubes para el uso del mismo. A lo largo de los años se fueron relajando las normas y se construyeron varios campos de juego, entre ellos uno de béisbol.

Hace un tiempo, un periodista de “The Wall Street Journal”  pasó una jornada en el parque anotando los deportes que veía practicar. El resultado: 29. Evidentemente, las cosas han cambiado mucho desde los primeros años de funcionamiento del parque.

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El triste final de los creadores de Central Park

Frederick Law Olmsted sufrió depresiones y dos crisis nerviosas durante su trabajo en Central Park, las luchas con las autoridades por el mantenimiento de su proyecto original lo fueron debilitando emocionalmente hasta que se vio forzado a abandonar su cargo. Moriría el 28 de agosto de 1903 en un psiquiátrico de Massachusetts.

Calvert Vaux permaneció unido a Central Park hasta su muerte. Sintiéndose  frustrado ante la creciente fama de Olmsted, falleció el 19 de noviembre de 1895, a los setenta y un años, ahogado en el rio Hudson. Según su familia, tras la muerte de su esposa, solo y deprimido, había decidido acabar con su vida. Los comisionados enviaron flores del parque a su funeral.

Realmente la importancia de ambos en el diseño y desarrollo de Central Park es similar: Los puentes, arcos y algunos edificios son diseño de Vaux, en colaboración con Jacob Wrey Mould. La “naturaleza” del parque: colinas, cascadas, caminos y senderos, son obra de Olmsted. Un gran trabajo que han disfrutado y disfrutarán generaciones  presentes, pasadas y futuras.

Luis (Maño)

Fuentes: CentralPark, The Wall Street Journal,  Wikimedia.

 

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